miércoles, 5 de febrero de 2014

Un trabajo sencillo.

Tres hombres, dos coches, seguir a un tipo y arrebatarle un maletín 30.000 por cabeza, sin nombres, todos profesionales. Así lo explicó Jake el gordo.

Así les reunió, el Sr. Caniche, un tío rudo, con aspecto de motero y tatuajes de presidiario, el Sr. Terrier calvo como una bola de billar, de verbo fácil y afable, pero claramente profesional; y el Sr. Dobermann un mostrenco de aspecto violento y modales rudos. La cosa parecía realmente fácil. Un tratante judío de diamantes trae en un maletín esposado a la maleta y escoltado por dos ex-moshad. Viene en un vuelo secundario porque no quieren dar publicidad al hallazgo, un diamante rosado bruto de 580 kilates, posiblemente el diamante bruto más grande jamás encontrado, procedente de una zona selvática de la frontera entre Vietnam y Laos. Su compañía tiene ocho posibles puntos donde recibir el maletín. Por lo que hay que seguirle desde el aeropuerto. El momento más fácil de actuar es cuando entren en la tienda que los escoltas se relajarán.

Muy importante. El trabajo debe de ser limpio. Sin tiros. Nadie debe salir herido.
Allí estaban los tres vestidos con trajes, zapatos, gafas, berettas 9. mm y corbatas negras a juego. No a todos les quedaban igual, pero su aspecto era relativamente anodino. Suficiente para pasar desapercibidos si no se significaban.
Según llegan al aeropuerto empiezan las complicaciones, el avión viene con retraso. Dos horas más tarde se prepara un despliegue policial en pistas para recibirlo. Es un aeropuerto pequeño y es fácil averiguar lo que pasa. Al parecer es la final de futbol universitario del estado y han coincidido las dos aficciones en el vuelo desencadenandose una ensalada de tortas en el avión.

Cuando desembarcan son necesarios hasta 6 policias para reducir a algunos de los pasajeros. Sin embargo, mas o menos indemnes bajan los tres hombres que esperaban del avión. Eso si, se ve claro que de alguna manera se han visto involucrados en la bronca.

Terrier espera en el parking en la zona en la que estiman que espera su trasporte, Caniche y Doberman están aparcados en la puerta de llegadas. Aparecen los tipos y comienza el cruce de cables, Doberman empieza a acelerar para atropellar al tipo, Caniche intenta impedirlo sin éxito. El escolta desenfunda cubriendo al judío pero ambos son atropellados. Empieza una ensalada de tiros a la que se une el segundo escolta. Pero Caniche y Doberman con una pasmosa calma, ni desenfundan, abaten a golpes a los escoltas y meten en el asiento de atrás al portador del maletín inconsciente.  Doberman corre hacia el lugar de encuentro y Caniche a buscar a Terrier para escoltarle. Sin embargo en la autopista los problemas se multiplican, el "pasajero" se vuelve loco y empieza a atacar a Doberman literalmente con uñas y dientes hasta que casi se estrellan. Además han puesto controles en las salidas de la autopista. Caniche ayuda a "reducir" al pasajero y Terrier se adelanta para intentar encontrar una salida que no esté bloqueada. Se da de bruces con un control, pero consigue convencer a los agentes para que continúen su búsqueda más adelante.

Una vez en la ciudad, ésta se ha vuelto loca. Al parecer los disturbios del aeropuerto se han propagado por toda la ciudad, los hinchas de uno y otro equipo están a la carrera y a ostias por todo el centro atacando indiscriminadamente a los transeuntes como víctimas de un frenesí homicida.

Deciden salir por un polígono industrial a una zona tranquila y comunicarse con Jake el gordo. Sin embargo Doberman parece haberse puesto realmente enfermo, tiene una fiebre altísima y no para de delirar sobre que tiene que suicidarse. Le arrebatan sus armas y lo esposan pero en un descuído se zafa y se lanza a la autopista quedando aplastado por un toyota familiar para gran susto de la familia que intentaba huir de los disturbios del centro.

Se ponen en contacto con Jake el gordo, que les manda a su hijo, Jake el guapo, en moto a máxima velocidad para hacer la entrega. Sin embargo la situación se sale de madre. De repente Doberman se levanta y ataca a Jake enganchándole de una pierna, vuelven a aparecer las pistolas y vuelven a quedar en pié tan sólo Caniche y Terrier.

Caniche está muy mosqueado y con el diamante en su mano quiere atar cabos, decide ir a recoger a su hija y huir de la ciudad, de camino se encuentran con Japo "bravo", un antiguo compañero de Terrier que está también alucinando con lo que está sucediendo y decide unírseles para intentar refugiarse de la vorágine que se ha desencadenado en la ciudad. Llegan a los suburvios, pero Jenny no está en la casa de la exmujer de Caniche. Tras dar unas vueltas la encuentran encerrada en una tienda de fontanería cercana junto con Pancho, el empleado de mantenimiento; ya que el vecino de enfrente al ver lo que está sucediendo la ha emprendido a tiros con todo el mundo que pasa por la calle. Pancho está herido de bala. El rescate de Jenny se salda con un tiro en el hombro del Japo, el vecino muerto y el coche estampado contra su salón. Huyen en dirección a una clínica pero Pancho ingresa cadáver.

Las sutilezas administrativas de la clínica superan los nervios de Caniche y las armas vuelven a hablar por él. La seguridad  intenta atajarles, pero simultaneamente una veintena de descerebrados en la calle intentan entrar a la fuerza en la clínica con intenciones hostiles. Consiguen contener la situación por las malas hasta que el doctor consigue suturar las heridas del Japo y huyen robando un camión de suministro de oxígeno. Sin embargo según salen aparecen dos todoterrenos llenos de judíos armados buscando lo que es suyo y un grupo de motoristas amigos de Jake el guapo buscando lo mismo pero por motivos diferentes. Casi no les queda munición. Pero... ¿Quién necesita disparar cuando tienes un camión de 23 toneladas?

Atraviesan la línea de tiro y dejan que los demás resuelvan sus problemas entre ellos en lo que huyen hacia el noroeste alejándose de la ciudad.

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