jueves, 27 de febrero de 2014

Perry Lake

Tras conseguir huír de la mafia judía, embistiendo uno de sus coches, consiguieron escapar de la ciudad. Dejándose guiar por Caniche, condujeron el camión en dirección a un parque natural, Perry Lake, con idea de alejarse de las ciudades y conseguir comida, ya que desde que empezó todo, no habían probado bocado alguno. Desde poco después de abandonar la ciudad, había empezado a llover torrencialmente.
Caniche, parece ser, tenía un amigo que vivía cerca de dicho parque natural. Un ex-militar algo paranoíco que esperaban les prestara ayuda. Los caminos del parque se hicieron cada vez más complicados, por la lluvia y el barro y en la caja del camión se escuchaban lamentos con cada bache, había invitados. Llegaron a duras penas al campamento del Ex-militar, Joe. Coronaba un terreno elevado, fácilmente defendible. Joe les recibió con un par de disparos de aviso hasta que reconoció a Caniche.
Estaba subido en su caravana, desde la que había pasado todo el día observando a unos tipos sospechosos que habían aparcado en un recodo de la carretera junto a una presa. 
Una vez se hubieron presentado todos, Joe fue bastante agradable y no dudó en alimentar y ofrecer alojamiento al grupo para esa noche. Todos tuvieron la impresión de que estaba un poco ido. La confirmación llegó cuando abrieron el cajón del camión. Allí había dos empleados de Oneworld, uno de ellos enfermo, al que se tardó poco en liquidar. Al otro se le interrogó, pero era un mexicano trabajador, que nada sabía de complots o secretos oscuros. Al ver que no era de utilidad, el Calvo le dijo que se fuera, pero Joe, para evitarse problemas lo abatió por la espalda cuando huía. Después escondió los cuerpos lejos del campamento. 
Pasada la noche, vieron acercarse a un par de seres, que Joe identificaba con drogadictos, y que eliminó con una celeridad pasmosa. 
Decidieron salir del campamento, y seguir camino Lawrence, que era el pueblo más cercano. Joe no tenía remolque para la caravana, sólo una moto, por lo que metieron todo lo imprescindible en la caja del camión y salieron de allí. Jenny que hasta entonces había permanecido un poco ida por los acontecimientos que había vivido en la clínica, despertó. El Japo, experto conductor de camiones, volvía a conducir. El terreno estaba embarrado y muy resbaladizo, y Japo eligió un camino equivocado para descender suponiendo que sería más asequible. Cuando empezaron a descender, el camión se descontroló y fue cogiendo velocidad. El calvo saltó del camión pues estaba al lado de la puerta  derecha, pero dentro se quedaron Caniche, Jenny y el Japo. Desde arriba Joe miraba atónito todo el proceso. El camión acabó estrellado contra el suelo, dejando a sus tres ocupantes heridos, siendo el Japo el que salió peor parado. En seguida se acercaron Joe y el Calvo a socorrer a sus compañeros, pero tras prestarles una breve asistencia, decidieron ir a buscar un vehículo.
Cogiendo la carretera, pasaron al lado de la presa junto al apartado de la carretera, que tenía cuatro vehículos, tres de los cuales eran vehículos que ya habíamos visto antes, y que eran los que Joe había estado vigilando el día anterior. Eran todoterrenos de la corporación Oneworld, todos ellos blindados pero con las puertas abiertas. Había otro, bastante más antiguo, pero no conseguieron hacer arrancar ninguno, por lo que el calvo decidió inutilizarlos arrancando a patadas las palancas de marchas de los mismos. Hecho esto, continuaron hacia Lawrence, y de camino, se cruzaron con un par de seres de andar errante. Antes de llegar, encontraron una bolera cuyo parking tenía unos cuantos coches, así que decidieron entrar a probar suerte.
Después de echar un vistazo a los parroquianos del lugar, observaron que el vehículo más sencillo de abrir sería el del encargado, un viejo coche familiar de esos de las puertas adornadas con paneles de madera. No era ninguna maravilla, pero si había llegado hasta allí, podría servirles. Usando subterfugios consiguieron levantarle las llaves al encargado, y darle palique mientras desayunaban. Entonces, se oyó el rugido de un motor, seguido de un terrible estruendo y de un coche atravesando la pared tan fuerte que llegó hasta las pistas de la bolera. En ese mismo instante, sin pensar Calvo y Joe salieron corriendo del local, uno hacia su moto y el otro hacia el coche familiar. En ese momento, llegaba un vehículo a la bolera con cuatro personas dentro que vestían uniforme. Sin pensárselo demasiado, salieron como alma que lleva el diablo de vuelta hacia donde se encontraban sus compañeros. 
Una vez reunidos y puestos al día, pasaron todos los enseres imprescindibles del camión al coche familiar, y se pusieron en marcha, pero al pasar por delante de la presa, ante la insistencia de Joe de investigar la zona, pararon para discutir cómo organizarse. Mientras debatían, los seres con los que se habían cruzado aparecieron en la calzada y fueron abatidos de manera quirúrjica por Joe. Una vez puestos todos de acuerdo, se dividieron en dos grupos, los heridos por un lado, y Joe u el calvo por otro, unos irián a buscar ayuda médica y los otros a investigar la presa y el paradero de los dueños de los vehículos. En ese momento, apareció un coche de policía, Joe montó en su moto y salió huyendo; Caniche, se escondió entre los árboles y el Calvo se acercó al policia, que ya había desenfundado su arma al ver los dos cadáveres sobre la calzada. El Calvo intentó negociar con el sherif y explicarle la situación, incluso le enseñó una placa, pero al Sherif aún le olía peor. Mientras el calvo distraía al Sherif, Caniche lo rodeó y acercándose por la espalda, le voló la cabeza. Se hicieron con la escopeta del coche de policia, y cada grupo se fue a hacer lo que había que hacen acrodado.
Joe regresó al momento, y junto con el Calvo empezaron a rastrear la zona en busca de huellas. Dado que iban apareciendo más seres por la carretera, Joe se quedó cubriendo mientras el calvo investigaba. Esperando encontrar alguna entrada a la presa, se dió cuenta de que era demasiado pequeña para contener dentro ningún tipo de instalación al estilo de las grandes presas, pero en su búsqueda, encontró un camino que ascendía y se alejaba de ella. Avisó a Joe y lo siguieron hasta una enorme y herrumbrosa puerta de metal en medio de la montaña. Mientras decidían si entrar o no, oyeron la llegada de un vehículo, y bajaron parapetados entre rocas y árboles para descubrir que era el vehículo que habían visto llegar a la bolera cuando huían de allí. Del coche bajaron cuatro personas, una chica, dos maromos y una especie de científico o ingeniero. Se dirigían hacia donde estaban ocultos. En seguida, el que parecía el líder, se dirigió a ellos, preguntándoles qué hacían allí. Tras su sorpresa inicial por verse descubiertos, entablaron una tensa conversación, ya que mientras hablaban, la gente uniformada se les había acercado sin que se dieran cuenta. El científico mostraba verdadero interés en saber cómo habían llegado hasta allí y en qué circunstancias. Finalmente dado parecían mercenarios profesionales, y estaban en inferioridad, terminaron apartándose, dejándoles pasar por el camino que conducía a la puerta misteriosa.
Mientras tanto, los heridos habían llegado con el coche hasta la bolera, donde había una ambulacia y un sanitario que estaba atendiendo a una persona herida en el aparcamiento. Cuando se acercaron para pedir ayuda, vieron que el sanitario no estaba curando a nadie, estaba devorando el cuerpo de su supuesto paciente, en seguida Caniche dio buena cuenta de él, y se hicieron con la ambulancia. Viendo que aquello era demasiado peligroso para ellos, heridos como estaban, decidieron volver a la presa. 
Allí se reunieron de nuevo y contaron lo que había pasado. Dejando el coche del policia y la ambulancia preparados para una posible huída, subieron todos hacia la puerta misteriosa.
En seguida echaron un vistazo al interior, puesto que estaba abierta, y vieron al grupo de militares al final de lo que parecía ser un túnel larguísimo y sin iluminación, sólo se veían los haces de sus linternas. Al poco escucharon un sonido metálico y las luces desaparecieron. Entonces el grupo decidió internarse en el túnel. Vieron un cartel que decía que era propiedad del gobierno de USA y que podría detenerse a quien estuviera en este lugar sin autorización. Caniche, decidió que la mejor manera de evitar cualquier posible consecuencia era deshacerse del cartel y lo arrancó. El grupo llegó al final del tunel y se encontró con el hueco de un montacargas, bastante antiguo, protegido por una valla. El ascensor se había perdido de vista en la profundidad del hueco que parecía descender a los infiernos. Vieron unas escaleras de mantenimiento, facilmente acesibles y decidieron bajar por ellas. Tras un descenso eterno y no exento de problemas, ya que el Chino el más malherido del grupo, tuvo que parar a tomar aliento; consiguieron llegar hasta el ascensor. Buscaron una trampilla o entrada, pero era impenetrable, al parecer debían haberlo blindado, por lo que continuaron bajando hasta un pequeño cuarto de mantenimiento por debajo del nivel del suelo. El cuarto solo tenía una entrada, bloqueada por una puerta de rejas de acero, tras forzarla sin efecto, empezaron a atacar las sujeciones de hormigón de la misma, que por la humedad y el tiempo no tardaron mucho en ceder. Apartando la reja, vieron el mecanismo del ascensor, pero era algo de lo que nadie entendía, justo entonces, se empezaron a oir disparos. La reja terminaba en un túnel bajo y estrecho que pasaba por debajo del nivel del suelo y debía tener una salida aproximadamente por delante de la entrada del ascensor.Para ello Había que levantar una gruesa baldosa del techo del túnel. Dado que se seguían oyendo disparos se organizaron para que nada más abrir el hueco salieran el militar y el Chino armas en ristre. Una vez el Calvo levantó la baldosa, se ejecutó el plan. Al salir vieron una enorme nave apenas iluminada por unas bengalas, con varias cajas de madera distribuidas por ella. A la izquierda de la nave estaban los 4 militares subidos a un carro elevador disparando a todos los seres que se les acercaban. Pero que ahora tenían nuevos objetivos. Nada más salir del agujero, los seres fueron hacia ellos, el militar consiguió salir sin problemas, pero el chino fué superado por ellos y salió a duras penas con algún que otro rasponazo. En cuanto dejaron el hueco libre salieron Caniche y Jenny, que también tuvieron que hacerse hueco entre los seres a tiro limpio. A la derecha del Almacén localizaron una caseta a altura suficiente para que los seres no puedieran llegar a ella, y se encaminaron a tiros hacia allí, el último en salir fué el Calvo que encontrándose el camino casi despejado, corrió hacia la caseta. Los primeros ya estaban arriba, pero el chino que no tenía fuerzas fue puesto a salvo subido entre varios a la caseta. Al momento estaban todos arriba, disparando a los seres. En unos instantes los disparos fueron cesando y ambos grupos se acercaron.
El grupo militar, ante todo dio las gracias al otro grupo por la ayuda prestada, ya que sin ellos, probablemente, no habrían conseguido salir vivos de allí.
Llegan los momentos de las preguntas. Tras mucho hacerse rogar, el grupo militar, explica que han venido a buscar a un equipo que vino unas semanas antes. Parece ser que el foco de la infección proviene de la presa, y este primer equipo vino a supervisarlo.
Pero pasó el tiempo y perdieron la comunicación con ellos, y esa es la razón por la que están en esta situación.
Aclarado esto, empiezan a buscar en toda la nave, que salvo por los cadáveres, tiene aspecto de llevar abandonada muchos muchos años... Desde alrededor de los 60, época de Vietnam. Por los papeles que encontramos parece ser que en este complejo se hacían experimentos. Mientras unos buscan entre los papeles, otros exploran el lugar, y verifican que las cajas contienen otros contenedores que en su interior llevan tanques y vehículos militares antiguos. Justo en el extremo opuesto al ascensor, encuentran una gruesa puerta metálica apenas abierta, por la que no cabría un cuerpo. Al intentar abrirla, la puerta no cede, pero aparece un hombre al otro lado. Va vestido de militar, pero es ropa antigua y muy desgastada. Tiene una gran barba, y pide ayuda. Dice que por favor le dejen salir. El hombre no responde a ninguna pregunta, sólo pide ayuda para salir, parece moribundo y débil. Tras mucho buscar, dan con el mecanismo de apertura de la puerta, pero está muy atascado.
El Calvo, haciendo un gran esfuerzo consigue desatascar el mecanismo, y la puerta comienza a abrirse. En cuanto hay hueco para que pase un hombre, deja el mecanismo, y el hombre sale por el hueco. El grupo intenta hacerle hablar, pero el hombre de repente parece fuerte y sano, y avanza con decisión hacia el ascensor. Le intentan detener, pero parece imparable, cuando llega al ascensor, que habían hecho funcionar con un generador portátil, recibe un par de impactos pero no se inmuta. Se limita a meterse en el ascensor y pulsar el botón de salida. El calvo intenta disparar al generador pero falla y el hombre desaparece hacia la libertad. Todos extrañados por lo sucedido, deciden entrar a la sala en la que estaba recluido ese hombre. Parece ser un enorme complejo de laboratorios, con un contenedor de líquido que posiblemente contenía a alguien dentro, roto desde fuera. Los grupos se dividen para explorar en investigar el sitio. Aparentemente sólo se ven las huellas del soldado, pero encuentran mucha 
documentación que confirma la realización de experimentos con super soldados. Sólo hay un superviviente de todas las pruebas, el Sgto Chambers. Una exploración más concienzuda da como resultado la localización de una sala inundada adrede y que los militares confirman ser el foco de la contaminación de las aguas, y por otro lado Caniche da con otra sala llena de espejos y lupas, que tiene otro enorme diamante, idéntico a que querían recuperar los judíos.
El grupo de militares, sorprendido, reclama el diamante. También se les cuenta que el foco que ellos creen es el origen de la infección, no puede ser ya que hace unos días, en un avión que venía de Uganda, ya había brotes de esta misma infección. Esto les deja bastante sorprendidos, pero no dicen nada. El jefe del grupo, Chainsaw les ofrece la oportunidad de unirse a su grupo, oferta que el grupo rechaza o más bien pospone para otra ocasión, por si acaso les da una especie de comunicador. Entretanto, Japo, que estaba herido, empieza a tener fiebre y a encontrarse fatal. Parece que efectivamente, ha sido infectado. Entonces se divide de nuevo el grupo. El Calvo, Caniche y Jenny se dirigen a la salida mediante las escaleras, dejando abajo al resto. Se oye un disparo en la quietud del almacén, y empiezan a subir también el resto.
Una vez arriba, se montan en los vehículos y toman dirección Lawrence. Cuando llevan un rato de camino, son interceptados por un helicóptero que les corta el paso, y le pide amablemente que les acompañen. Todos salvo Joe aceptan ir con ellos. Pero al cabo de un rato, también Joe es interceptado e "invitado".
Llevan al grupo a unas instalaciones secretas en las que informan al grupo de a lo que se dedica la corporación, además les mantienen en una cuarentena en la que se les va dosificando un "antibiótico" que dicen es una cura o un retardante para la infección, también les dan un controlador de muñeca para ver el grado de anticuerpos en caso de entrar en contacto con el agente infeccioso.

Por VSogul

Perry Lake

Tras conseguir huír de la mafia judía, embistiendo uno de sus coches, consiguieron escapar de la ciudad. Dejándose guiar por Caniche, condujeron el camión en dirección a un parque natural, Perry Lake, con idea de alejarse de las ciudades y conseguir comida, ya que desde que empezó todo, no habían probado bocado alguno. Desde poco después de abandonar la ciudad, había empezado a llover torrencialmente.
Caniche, parece ser, tenía un amigo que vivía cerca de dicho parque natural. Un ex-militar algo paranoíco que esperaban les prestara ayuda. Los caminos del parque se hicieron cada vez más complicados, por la lluvia y el barro y en la caja del camión se escuchaban lamentos con cada bache, había invitados. Llegaron a duras penas al campamento del Ex-militar, Joe. Coronaba un terreno elevado, fácilmente defendible. Joe les recibió con un par de disparos de aviso hasta que reconoció a Caniche.
Estaba subido en su caravana, desde la que había pasado todo el día observando a unos tipos sospechosos que habían aparcado en un recodo de la carretera junto a una presa. 
Una vez se hubieron presentado todos, Joe fue bastante agradable y no dudó en alimentar y ofrecer alojamiento al grupo para esa noche. Todos tuvieron la impresión de que estaba un poco ido. La confirmación llegó cuando abrieron el cajón del camión. Allí había dos empleados de Oneworld, uno de ellos enfermo, al que se tardó poco en liquidar. Al otro se le interrogó, pero era un mexicano trabajador, que nada sabía de complots o secretos oscuros. Al ver que no era de utilidad, el Calvo le dijo que se fuera, pero Joe, para evitarse problemas lo abatió por la espalda cuando huía. Después escondió los cuerpos lejos del campamento. 
Pasada la noche, vieron acercarse a un par de seres, que Joe identificaba con drogadictos, y que eliminó con una celeridad pasmosa. 
Decidieron salir del campamento, y seguir camino Lawrence, que era el pueblo más cercano. Joe no tenía remolque para la caravana, sólo una moto, por lo que metieron todo lo imprescindible en la caja del camión y salieron de allí. Jenny que hasta entonces había permanecido un poco ida por los acontecimientos que había vivido en la clínica, despertó. El Japo, experto conductor de camiones, volvía a conducir. El terreno estaba embarrado y muy resbaladizo, y Japo eligió un camino equivocado para descender suponiendo que sería más asequible. Cuando empezaron a descender, el camión se descontroló y fue cogiendo velocidad. El calvo saltó del camión pues estaba al lado de la puerta  derecha, pero dentro se quedaron Caniche, Jenny y el Japo. Desde arriba Joe miraba atónito todo el proceso. El camión acabó estrellado contra el suelo, dejando a sus tres ocupantes heridos, siendo el Japo el que salió peor parado. En seguida se acercaron Joe y el Calvo a socorrer a sus compañeros, pero tras prestarles una breve asistencia, decidieron ir a buscar un vehículo.
Cogiendo la carretera, pasaron al lado de la presa junto al apartado de la carretera, que tenía cuatro vehículos, tres de los cuales eran vehículos que ya habíamos visto antes, y que eran los que Joe había estado vigilando el día anterior. Eran todoterrenos de la corporación Oneworld, todos ellos blindados pero con las puertas abiertas. Había otro, bastante más antiguo, pero no conseguieron hacer arrancar ninguno, por lo que el calvo decidió inutilizarlos arrancando a patadas las palancas de marchas de los mismos. Hecho esto, continuaron hacia Lawrence, y de camino, se cruzaron con un par de seres de andar errante. Antes de llegar, encontraron una bolera cuyo parking tenía unos cuantos coches, así que decidieron entrar a probar suerte.
Después de echar un vistazo a los parroquianos del lugar, observaron que el vehículo más sencillo de abrir sería el del encargado, un viejo coche familiar de esos de las puertas adornadas con paneles de madera. No era ninguna maravilla, pero si había llegado hasta allí, podría servirles. Usando subterfugios consiguieron levantarle las llaves al encargado, y darle palique mientras desayunaban. Entonces, se oyó el rugido de un motor, seguido de un terrible estruendo y de un coche atravesando la pared tan fuerte que llegó hasta las pistas de la bolera. En ese mismo instante, sin pensar Calvo y Joe salieron corriendo del local, uno hacia su moto y el otro hacia el coche familiar. En ese momento, llegaba un vehículo a la bolera con cuatro personas dentro que vestían uniforme. Sin pensárselo demasiado, salieron como alma que lleva el diablo de vuelta hacia donde se encontraban sus compañeros. 
Una vez reunidos y puestos al día, pasaron todos los enseres imprescindibles del camión al coche familiar, y se pusieron en marcha, pero al pasar por delante de la presa, ante la insistencia de Joe de investigar la zona, pararon para discutir cómo organizarse. Mientras debatían, los seres con los que se habían cruzado aparecieron en la calzada y fueron abatidos de manera quirúrjica por Joe. Una vez puestos todos de acuerdo, se dividieron en dos grupos, los heridos por un lado, y Joe u el calvo por otro, unos irián a buscar ayuda médica y los otros a investigar la presa y el paradero de los dueños de los vehículos. En ese momento, apareció un coche de policía, Joe montó en su moto y salió huyendo; Caniche, se escondió entre los árboles y el Calvo se acercó al policia, que ya había desenfundado su arma al ver los dos cadáveres sobre la calzada. El Calvo intentó negociar con el sherif y explicarle la situación, incluso le enseñó una placa, pero al Sherif aún le olía peor. Mientras el calvo distraía al Sherif, Caniche lo rodeó y acercándose por la espalda, le voló la cabeza. Se hicieron con la escopeta del coche de policia, y cada grupo se fue a hacer lo que había que hacen acrodado.
Joe regresó al momento, y junto con el Calvo empezaron a rastrear la zona en busca de huellas. Dado que iban apareciendo más seres por la carretera, Joe se quedó cubriendo mientras el calvo investigaba. Esperando encontrar alguna entrada a la presa, se dió cuenta de que era demasiado pequeña para contener dentro ningún tipo de instalación al estilo de las grandes presas, pero en su búsqueda, encontró un camino que ascendía y se alejaba de ella. Avisó a Joe y lo siguieron hasta una enorme y herrumbrosa puerta de metal en medio de la montaña. Mientras decidían si entrar o no, oyeron la llegada de un vehículo, y bajaron parapetados entre rocas y árboles para descubrir que era el vehículo que habían visto llegar a la bolera cuando huían de allí. Del coche bajaron cuatro personas, una chica, dos maromos y una especie de científico o ingeniero. Se dirigían hacia donde estaban ocultos. En seguida, el que parecía el líder, se dirigió a ellos, preguntándoles qué hacían allí. Tras su sorpresa inicial por verse descubiertos, entablaron una tensa conversación, ya que mientras hablaban, la gente uniformada se les había acercado sin que se dieran cuenta. El científico mostraba verdadero interés en saber cómo habían llegado hasta allí y en qué circunstancias. Finalmente dado parecían mercenarios profesionales, y estaban en inferioridad, terminaron apartándose, dejándoles pasar por el camino que conducía a la puerta misteriosa.
Mientras tanto, los heridos habían llegado con el coche hasta la bolera, donde había una ambulacia y un sanitario que estaba atendiendo a una persona herida en el aparcamiento. Cuando se acercaron para pedir ayuda, vieron que el sanitario no estaba curando a nadie, estaba devorando el cuerpo de su supuesto paciente, en seguida Caniche dio buena cuenta de él, y se hicieron con la ambulancia. Viendo que aquello era demasiado peligroso para ellos, heridos como estaban, decidieron volver a la presa. 
Allí se reunieron de nuevo y contaron lo que había pasado. Dejando el coche del policia y la ambulancia preparados para una posible huída, subieron todos hacia la puerta misteriosa.
En seguida echaron un vistazo al interior, puesto que estaba abierta, y vieron al grupo de militares al final de lo que parecía ser un túnel larguísimo y sin iluminación, sólo se veían los haces de sus linternas. Al poco escucharon un sonido metálico y las luces desaparecieron. Entonces el grupo decidió internarse en el túnel. Vieron un cartel que decía que era propiedad del gobierno de USA y que podría detenerse a quien estuviera en este lugar sin autorización. Caniche, decidió que la mejor manera de evitar cualquier posible consecuencia era deshacerse del cartel y lo arrancó. El grupo llegó al final del tunel y se encontró con el hueco de un montacargas, bastante antiguo, protegido por una valla. El ascensor se había perdido de vista en la profundidad del hueco que parecía descender a los infiernos. Vieron unas escaleras de mantenimiento, facilmente acesibles y decidieron bajar por ellas. Tras un descenso eterno y no exento de problemas, ya que el Chino el más malherido del grupo, tuvo que parar a tomar aliento; consiguieron llegar hasta el ascensor. Buscaron una trampilla o entrada, pero era impenetrable, al parecer debían haberlo blindado, por lo que continuaron bajando hasta un pequeño cuarto de mantenimiento por debajo del nivel del suelo. El cuarto solo tenía una entrada, bloqueada por una puerta de rejas de acero, tras forzarla sin efecto, empezaron a atacar las sujeciones de hormigón de la misma, que por la humedad y el tiempo no tardaron mucho en ceder. Apartando la reja, vieron el mecanismo del ascensor, pero era algo de lo que nadie entendía, justo entonces, se empezaron a oir disparos. La reja terminaba en un túnel bajo y estrecho que pasaba por debajo del nivel del suelo y debía tener una salida aproximadamente por delante de la entrada del ascensor.Para ello Había que levantar una gruesa baldosa del techo del túnel. Dado que se seguían oyendo disparos se organizaron para que nada más abrir el hueco salieran el militar y el Chino armas en ristre. Una vez el Calvo levantó la baldosa, se ejecutó el plan. Al salir vieron una enorme nave apenas iluminada por unas bengalas, con varias cajas de madera distribuidas por ella. A la izquierda de la nave estaban los 4 militares subidos a un carro elevador disparando a todos los seres que se les acercaban. Pero que ahora tenían nuevos objetivos. Nada más salir del agujero, los seres fueron hacia ellos, el militar consiguió salir sin problemas, pero el chino fué superado por ellos y salió a duras penas con algún que otro rasponazo. En cuanto dejaron el hueco libre salieron Caniche y Jenny, que también tuvieron que hacerse hueco entre los seres a tiro limpio. A la derecha del Almacén localizaron una caseta a altura suficiente para que los seres no puedieran llegar a ella, y se encaminaron a tiros hacia allí, el último en salir fué el Calvo que encontrándose el camino casi despejado, corrió hacia la caseta. Los primeros ya estaban arriba, pero el chino que no tenía fuerzas fue puesto a salvo subido entre varios a la caseta. Al momento estaban todos arriba, disparando a los seres. En unos instantes los disparos fueron cesando y ambos grupos se acercaron.
El grupo militar, ante todo dio las gracias al otro grupo por la ayuda prestada, ya que sin ellos, probablemente, no habrían conseguido salir vivos de allí.
Llegan los momentos de las preguntas. Tras mucho hacerse rogar, el grupo militar, explica que han venido a buscar a un equipo que vino unas semanas antes. Parece ser que el foco de la infección proviene de la presa, y este primer equipo vino a supervisarlo.
Pero pasó el tiempo y perdieron la comunicación con ellos, y esa es la razón por la que están en esta situación.
Aclarado esto, empiezan a buscar en toda la nave, que salvo por los cadáveres, tiene aspecto de llevar abandonada muchos muchos años... Desde alrededor de los 60, época de Vietnam. Por los papeles que encontramos parece ser que en este complejo se hacían experimentos. Mientras unos buscan entre los papeles, otros exploran el lugar, y verifican que las cajas contienen otros contenedores que en su interior llevan tanques y vehículos militares antiguos. Justo en el extremo opuesto al ascensor, encuentran una gruesa puerta metálica apenas abierta, por la que no cabría un cuerpo. Al intentar abrirla, la puerta no cede, pero aparece un hombre al otro lado. Va vestido de militar, pero es ropa antigua y muy desgastada. Tiene una gran barba, y pide ayuda. Dice que por favor le dejen salir. El hombre no responde a ninguna pregunta, sólo pide ayuda para salir, parece moribundo y débil. Tras mucho buscar, dan con el mecanismo de apertura de la puerta, pero está muy atascado.
El Calvo, haciendo un gran esfuerzo consigue desatascar el mecanismo, y la puerta comienza a abrirse. En cuanto hay hueco para que pase un hombre, deja el mecanismo, y el hombre sale por el hueco. El grupo intenta hacerle hablar, pero el hombre de repente parece fuerte y sano, y avanza con decisión hacia el ascensor. Le intentan detener, pero parece imparable, cuando llega al ascensor, que habían hecho funcionar con un generador portátil, recibe un par de impactos pero no se inmuta. Se limita a meterse en el ascensor y pulsar el botón de salida. El calvo intenta disparar al generador pero falla y el hombre desaparece hacia la libertad. Todos extrañados por lo sucedido, deciden entrar a la sala en la que estaba recluido ese hombre. Parece ser un enorme complejo de laboratorios, con un contenedor de líquido que posiblemente contenía a alguien dentro, roto desde fuera. Los grupos se dividen para explorar en investigar el sitio. Aparentemente sólo se ven las huellas del soldado, pero encuentran mucha 
documentación que confirma la realización de experimentos con super soldados. Sólo hay un superviviente de todas las pruebas, el Sgto Chambers. Una exploración más concienzuda da como resultado la localización de una sala inundada adrede y que los militares confirman ser el foco de la contaminación de las aguas, y por otro lado Caniche da con otra sala llena de espejos y lupas, que tiene otro enorme diamante, idéntico a que querían recuperar los judíos.
El grupo de militares, sorprendido, reclama el diamante. También se les cuenta que el foco que ellos creen es el origen de la infección, no puede ser ya que hace unos días, en un avión que venía de Uganda, ya había brotes de esta misma infección. Esto les deja bastante sorprendidos, pero no dicen nada. El jefe del grupo, Chainsaw les ofrece la oportunidad de unirse a su grupo, oferta que el grupo rechaza o más bien pospone para otra ocasión, por si acaso les da una especie de comunicador. Entretanto, Japo, que estaba herido, empieza a tener fiebre y a encontrarse fatal. Parece que efectivamente, ha sido infectado. Entonces se divide de nuevo el grupo. El Calvo, Caniche y Jenny se dirigen a la salida mediante las escaleras, dejando abajo al resto. Se oye un disparo en la quietud del almacén, y empiezan a subir también el resto.
Una vez arriba, se montan en los vehículos y toman dirección Lawrence. Cuando llevan un rato de camino, son interceptados por un helicóptero que les corta el paso, y le pide amablemente que les acompañen. Todos salvo Joe aceptan ir con ellos. Pero al cabo de un rato, también Joe es interceptado e "invitado".
Llevan al grupo a unas instalaciones secretas en las que informan al grupo de a lo que se dedica la corporación, además les mantienen en una cuarentena en la que se les va dosificando un "antibiótico" que dicen es una cura o un retardante para la infección, también les dan un controlador de muñeca para ver el grado de anticuerpos en caso de entrar en contacto con el agente infeccioso.

Por VSogul

miércoles, 5 de febrero de 2014

Un trabajo sencillo.

Tres hombres, dos coches, seguir a un tipo y arrebatarle un maletín 30.000 por cabeza, sin nombres, todos profesionales. Así lo explicó Jake el gordo.

Así les reunió, el Sr. Caniche, un tío rudo, con aspecto de motero y tatuajes de presidiario, el Sr. Terrier calvo como una bola de billar, de verbo fácil y afable, pero claramente profesional; y el Sr. Dobermann un mostrenco de aspecto violento y modales rudos. La cosa parecía realmente fácil. Un tratante judío de diamantes trae en un maletín esposado a la maleta y escoltado por dos ex-moshad. Viene en un vuelo secundario porque no quieren dar publicidad al hallazgo, un diamante rosado bruto de 580 kilates, posiblemente el diamante bruto más grande jamás encontrado, procedente de una zona selvática de la frontera entre Vietnam y Laos. Su compañía tiene ocho posibles puntos donde recibir el maletín. Por lo que hay que seguirle desde el aeropuerto. El momento más fácil de actuar es cuando entren en la tienda que los escoltas se relajarán.

Muy importante. El trabajo debe de ser limpio. Sin tiros. Nadie debe salir herido.
Allí estaban los tres vestidos con trajes, zapatos, gafas, berettas 9. mm y corbatas negras a juego. No a todos les quedaban igual, pero su aspecto era relativamente anodino. Suficiente para pasar desapercibidos si no se significaban.
Según llegan al aeropuerto empiezan las complicaciones, el avión viene con retraso. Dos horas más tarde se prepara un despliegue policial en pistas para recibirlo. Es un aeropuerto pequeño y es fácil averiguar lo que pasa. Al parecer es la final de futbol universitario del estado y han coincidido las dos aficciones en el vuelo desencadenandose una ensalada de tortas en el avión.

Cuando desembarcan son necesarios hasta 6 policias para reducir a algunos de los pasajeros. Sin embargo, mas o menos indemnes bajan los tres hombres que esperaban del avión. Eso si, se ve claro que de alguna manera se han visto involucrados en la bronca.

Terrier espera en el parking en la zona en la que estiman que espera su trasporte, Caniche y Doberman están aparcados en la puerta de llegadas. Aparecen los tipos y comienza el cruce de cables, Doberman empieza a acelerar para atropellar al tipo, Caniche intenta impedirlo sin éxito. El escolta desenfunda cubriendo al judío pero ambos son atropellados. Empieza una ensalada de tiros a la que se une el segundo escolta. Pero Caniche y Doberman con una pasmosa calma, ni desenfundan, abaten a golpes a los escoltas y meten en el asiento de atrás al portador del maletín inconsciente.  Doberman corre hacia el lugar de encuentro y Caniche a buscar a Terrier para escoltarle. Sin embargo en la autopista los problemas se multiplican, el "pasajero" se vuelve loco y empieza a atacar a Doberman literalmente con uñas y dientes hasta que casi se estrellan. Además han puesto controles en las salidas de la autopista. Caniche ayuda a "reducir" al pasajero y Terrier se adelanta para intentar encontrar una salida que no esté bloqueada. Se da de bruces con un control, pero consigue convencer a los agentes para que continúen su búsqueda más adelante.

Una vez en la ciudad, ésta se ha vuelto loca. Al parecer los disturbios del aeropuerto se han propagado por toda la ciudad, los hinchas de uno y otro equipo están a la carrera y a ostias por todo el centro atacando indiscriminadamente a los transeuntes como víctimas de un frenesí homicida.

Deciden salir por un polígono industrial a una zona tranquila y comunicarse con Jake el gordo. Sin embargo Doberman parece haberse puesto realmente enfermo, tiene una fiebre altísima y no para de delirar sobre que tiene que suicidarse. Le arrebatan sus armas y lo esposan pero en un descuído se zafa y se lanza a la autopista quedando aplastado por un toyota familiar para gran susto de la familia que intentaba huir de los disturbios del centro.

Se ponen en contacto con Jake el gordo, que les manda a su hijo, Jake el guapo, en moto a máxima velocidad para hacer la entrega. Sin embargo la situación se sale de madre. De repente Doberman se levanta y ataca a Jake enganchándole de una pierna, vuelven a aparecer las pistolas y vuelven a quedar en pié tan sólo Caniche y Terrier.

Caniche está muy mosqueado y con el diamante en su mano quiere atar cabos, decide ir a recoger a su hija y huir de la ciudad, de camino se encuentran con Japo "bravo", un antiguo compañero de Terrier que está también alucinando con lo que está sucediendo y decide unírseles para intentar refugiarse de la vorágine que se ha desencadenado en la ciudad. Llegan a los suburvios, pero Jenny no está en la casa de la exmujer de Caniche. Tras dar unas vueltas la encuentran encerrada en una tienda de fontanería cercana junto con Pancho, el empleado de mantenimiento; ya que el vecino de enfrente al ver lo que está sucediendo la ha emprendido a tiros con todo el mundo que pasa por la calle. Pancho está herido de bala. El rescate de Jenny se salda con un tiro en el hombro del Japo, el vecino muerto y el coche estampado contra su salón. Huyen en dirección a una clínica pero Pancho ingresa cadáver.

Las sutilezas administrativas de la clínica superan los nervios de Caniche y las armas vuelven a hablar por él. La seguridad  intenta atajarles, pero simultaneamente una veintena de descerebrados en la calle intentan entrar a la fuerza en la clínica con intenciones hostiles. Consiguen contener la situación por las malas hasta que el doctor consigue suturar las heridas del Japo y huyen robando un camión de suministro de oxígeno. Sin embargo según salen aparecen dos todoterrenos llenos de judíos armados buscando lo que es suyo y un grupo de motoristas amigos de Jake el guapo buscando lo mismo pero por motivos diferentes. Casi no les queda munición. Pero... ¿Quién necesita disparar cuando tienes un camión de 23 toneladas?

Atraviesan la línea de tiro y dejan que los demás resuelvan sus problemas entre ellos en lo que huyen hacia el noroeste alejándose de la ciudad.